Nuestro Propósito

Todo lo que existe tiene un propósito. Los árboles, dan oxígeno, comida, madera, textiles. La tierra, produce las plantas, es nuestro sostén, nos provee de minerales. Todo en esta tierra, tiene un por qué, pero también un para qué.
Dios hizo al hombre con un solo propósito: que estuviésemos en comunión con Él, que Él fuera nuestro Dios y Padre y nosotros sus hijos. Adán, sin embargo al enfrentarse a la decisión más grande de su vida: tomar su propio camino o tomar el camino de Dios, se vio enfrascado en sí mismo.
La codicia de ser como Él, de tener poder sobre todo, de saberlo todo, de ser objeto de admiración… lo llevaron a escoger el camino que le llevó a la caída de toda la humanidad.
Sin embargo al haber sido hechos por la misma Palabra que puso en funcionamiento todo el universo, por haber sido creados con propósito por un ser todopoderoso, omnipotente, divino y soberano. Nuestro propósito esta vigente hoy, tanto, como en los días de Adán.

Nuestro Propósito, es y sigue siendo estar en comunión con Dios, Siendo el nuestro Dios, y nosotros sus hijos. Sin embargo debido a nuestro Pecado que nos separa 100% de nuestro Señor, somos incapaces de hacerlo por nuestras propias fuerzas.

Dios en su gran Amor, con que nos amó, no solo nos dio un propósito que ya no podemos alcanzar, sino que nos dio el medio de como continuar efectuándolo.

Nos dio a Su Hijo. Jesús, señor y salvador de la Humanidad, creador del universo, Rey. El Rey que viene y Él murió por nosotros.

Romanos 5:8 “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”

Murió, para habilitarnos a poder cumplir nuestro propósito: Estar en comunión con Nuestro Dios.

Romanos 6:11 “Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.

No sólo, morimos al pecado y vivimos en Él, sino que: Él es nuestra vida!
Colosenses 3:3-4 “Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.”

Nos ha dado un propósito, la forma para cumplirlo, la vida para hacerlo y la naturaleza para continuarlo.
Romanos 11:24“Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?”

Dios Nos ha aprobado, para que cumplamos nuestro propósito, estando en comunión con Él, dándole 100% la gloria a Él, por medio de expandir su reino, por medio de la transmisión de su Palabra y con ella transformar vidas, para que otros puedan glorificarle y cumplir su propósito.

Como lo dice un libro:
-Qué debo hacer? dice el espíritu angustiado.
– Ah! dice el Espíritu Santo, – Tu no puedes hacerlo, retírate, sal de la batalla. Has estado en la Arena, has tratado, fallaste.
-Ven! – Siéntate y mientras lo haces, contémplale a Él, contémplalo.
– No trates de ser como Él, solo contémplalo, velo. Ocúpate en Él. Olvídate que tratar de ser como Él. En vez que eso ocupe tu mente, permite que Él te la llene, míralo, búscalo a través de su palabra.
– Ven a su Palabra con un solo propósito: Encontrarte con tu Señor.
– No para que memorices y te llenes de teoría, ven y encuéntrate a solas con tu Señor.

Nos Vemos Pronto.

 

 

 

 

El Arcoíris 2.

Como dijéramos antes, en la primera parte, Dios nos ofreció su mano y le hemos tomado el codo. Nos dio su señal universal de misericordia; el arco iris y lo hemos transformado en el símbolo de la rebelión sistemática en su contra.

Dios no solo nos lo ha dicho una vez:

Proverbios 21:4 Altivez de ojos, y orgullo de corazón, y pensamiento de impíos, son pecado.”
Proverbios 14:3 “En la boca del necio está la vara de la soberbia; mas los labios de los sabios los guardarán.”
Salmos 14:1 “Dice el necio en su corazón: No hay Dios. se han corrompido, hacen obras abominables; no hay quien haga el bien.
Romanos 1:21 “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.”
Lucas 12:20 “Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?”

Es el orgullo, el “yo puedo sin tí” ; “Con mis obras puedo irme al cielo.”; “yo sé más”; “La Biblia esta pasada de moda”; Etc.

Aun Así, con todo nuestro orgullo a flote, con toda nuestra soberbia, Dios ha mostrado nuevamente su misericordia para salvarnos de este diluvio de maldad que nos ahoga.

Tito 3:4-6 “Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador”

1- Dios ha decidido salvarnos por medio de Su sacrificio en la cruz y su Gracia y
2- Darnos la vida Eterna, que es un pacto y promesa de Él hacia nosotros para no tener que vernos en peligro de sufrir su Ira nunca más.

Esto, no por nuestras obras, nuestro comportamiento, nuestra religión, nuestro conocimiento de la biblia, el guardar sus mandamientos. ¡NO!

Es todo por Gracia, por su infinita misericordia.
Nuestra Historia natural, La historia natural de nuestra enfermedad: Pecado, debería llevarnos a la muerte, sin embargo:

Efesios 2:4-7 “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.”

Hemos cometido la osadía como sociedad, como hombres, como humanos de tomar la mano misericordiosa de Dios y aprovecharnos de su gracia como excusa de rebelarnos en su contra. Utilizando uno de sus símbolos universales de misericordia, procurando borrar de la faz del planeta su Verdad, torciendo sus estatutos, imponiendo verdades falsas y cambiando definiciones, todo para “vivir felices en nuestra inmundicia” y no ser expuestos a su Santidad y nuestra triste condición pecaminosa.

No celebremos el “orgullo” más bien enorgullezcámonos de ser humildes de corazón y de saber que nuestro Dios nos ha brindado su misericordia para salvarnos.

Nos Vemos Pronto

 

El Arco Iris.

Este fin de semana, es la fecha en la que el condado de los Ángeles, celebra la fiesta “L.A. Pride” o fiesta del orgullo gay. No vengo a re-escribir la postura bíblica ante el homosexualismo; eso ya lo dejé patente en este blog, Aquí: “Recuperemos el Arco Iris del 1 al 4”  No hablaremos de eso. Más bien hablaremos del orgullo, una característica 100% humana; 100% alejada de lo que Dios es.

Es raro, pero en los últimos años, la percepción del orgullo y la humildad se ha mezclado. Los estándares, sobre el asunto ya no tienen distinción objetiva. Todo “depende del contexto” o se dice que el tema “es relativo.”
¿Cómo?
– Así:
1. Es malo si eres “orgullosamente cristiano”; es MUY malo.
Es MUY bueno e intelectual si eres o apoyas el ser “orgullosamente gay”

  1. La humildad es una cualidad que se busca en todos los líderes, pero queremos líderes fuertes; que crean que pueden por sí mismos; que no necesiten a nadie; que estén orgullosos de quienes son.
    En resumen: Queremos Humildes orgullosos y Orgullosos humildes.

Es realmente curioso, que de todos los símbolos de paz y amor que el hombre ha acuñado a través de los siglos; el que la sociedad ha utilizado para denominar cualquier tipo de orgullo sea el arco iris.
No solo vincula el “los últimos días serán como los días de Noé” al incremento del movimiento homosexual con las señales de los tiempos del fin; sino que se utiliza el mismo símbolo universal de la misericordia de Dios; el símbolo que debe recordarnos que somos infinitamente menos que Dios en poder, conocimiento… todo, y lo utilizamos para “demostrar” el orgullo de nuestra rebelión ante cualquier regla establecida por Dios.

Luego del Diluvio (la primera vez que llovió sobre la tierra), Dijo Dios a Noé:

Genesis 9:11-16 “Estableceré mi pacto con vosotros, y no exterminaré ya más toda carne con aguas de diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra.  Y dijo Dios: Esta es la señal del pacto que yo establezco entre mí y vosotros y todo ser viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos: Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra. Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes. Y me acordaré del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y todo ser viviente de toda carne; y no habrá más diluvio de aguas para destruir toda carne.  Estará el arco en las nubes, y lo veré, y me acordaré del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente, con toda carne que hay sobre la tierra.”

No fuimos nosotros los que hicimos un pacto de buen comportamiento; fue Dios en su misericordia, quién decidió:

1- Salvar a los hombres de su ira, por medio de su barca y la familia de Noé; luego
2-Hacer un pacto para no destruir más la tierra por medio de diluvios universales.

Dios no solo nos da un símbolo de su misericordia, sino que a través del tiempo nos lo ha recordado después de la lluvia, que es la que permite que cultivemos.

Hemos utilizado su símbolo, para ser malos; para justificar nuestra rebelión sistemática y blandir un estandarte orgullosamente.
Nos ha ofrecido su mano y hemos tenido el descaro de tomarle el codo.

continua en parte 2

Nos Vemos Pronto.

 

Dios me acepta? II

Muchas veces tendemos, como humanos que somos, a definir a Dios en nuestros propios términos. Caemos en el error de pensar que Dios es como nosotros y cambia de parecer dependiendo de cómo Él se sienta o de lo que nosotros hayamos hecho.

El hecho que Dios nos acepte en Cristo, que nos confiera su salvación eterna y nos lave, nos limpie, nos justifique y nos santifique es un hecho que no depende de nosotros.
Dios envió a su Hijo Jesús a morir por nosotros en la cruz, para que el pecado de toda la humanidad, desde Adán hasta el último nacido en este mismo segundo, pueda ser borrado y por tanto nosotros redimidos y aceptos.

No hay otra oportunidad, otro sacrificio. No hay sacrificios continuados o rituales perseverantes que puedan darnos lo que Jesús, a través de su sangre, hizo por y para nosotros.

Hebreos 10:18-22“Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado. Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.”

Nuestra base para saber si somos aceptos para con Dios no debe depender de nuestras especulaciones; sino de donde se basa Dios para aceptarnos.

Lastimosamente hoy en día existen muchas corrientes de “autoayuda cristiana” que en vez de centrar todo en Cristo, se centran en la persona. En las propias fuerzas, en la auto dependencia y en resumen en nuestra corrupta naturaleza.
Ven la vida cristiana dependiendo de sus circunstancias; si estas van bien, entonces Dios debe de amarnos; si van mal, entonces Dios nos ha olvidado.

William R. Newell, nos comparte pensamientos acerca de esto:

  • El gran secreto es: creer y dar consentimiento de ser amados, mientras no lo merecemos.
  • Esperar ser bendecidos, dándonos cuenta que no lo merecemos.
  • Estar decepcionado con uno mismo, es la expresión de haber puesto nuestra confianza en nosotros mismos.
  • Estar desanimado es no creer en el propósito de Dios de querer bendecirte.
  • !Ser orgulloso es estar ciego! Pues no tenemos ninguna postura solida ante Dios, si confiamos en nosotros.

Juan 10: 25-30 “Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí; pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Yo y el Padre uno somos.”

Nos Vemos Pronto

Dios me acepta?

Hay dos cuestiones fundamentales en el inicio de una relación interpersonal. Ya sea con otra persona o con nuestro Dios.
La primera: Soy aceptado completamente?
La Segunda: En base a que soy aceptado?
Usualmente en nuestras relaciones interpersonales; caracteres afines, gustos afines, profesiones similares, etc. Son un punto importante en cuanto a la aceptación entre dos personas.
En cuanto a Dios; siendo Él mayor que nosotros, debemos preguntarnos: Que parte mía es afín o similar a Dios? Son mis acciones, mis gustos, mi mente similares a las de Él?
Si somos honestos, sabemos qué; por más que tratemos, cada segundo, a lo largo de nuestra vida; la respuesta seguirá siendo no.

Si deseamos caminar con el Señor, no podemos avanzar en nuestra relación, sin tener este punto de partida fundamental claro.
Dios nos lo ha dejado claro en su evangelio.

Romanos 5:1“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.”

Toda persona puede ser aceptada, tal como es, si está en Cristo. Como buen Padre que es, nuestro Padre Celestial quiere lo mejor para nosotros. Quiere que lleguemos a ser Como nuestro Señor Jesús.

Efesios 4:13“hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;”

Somos aceptados totalmente y eternamente si estamos en Cristo. Eso está claro. No importando nuestros esfuerzos; pecados pasados, presentes o futuros; Dios ha hecho paz mediante Cristo con nosotros, quienes hemos creído en el sacrificio de su cruz y le hemos aceptado como Señor y Salvador de nuestras almas.
Es la única manera. El error de muchos se encuentra en creer que podemos agradar, o ser aceptos -sin Cristo- tal como somos.
El paso clave en esta larga caminata de la vida es entender que es el Sacrificio de Cristo el que nos hace aceptos. No somos nosotros. Nada de lo que hagamos o dejemos de hacer nos hace aceptos ante el Padre.

Una vez entendemos que es por lo que Cristo hizo, podemos dedicar nuestras fuerzas en caminar hacia adelante, creciendo en la obra; sin temer que el fundamento de nuestra salvación pueda perderse. Sin esta seguridad, el crecimiento se estanca y el sentimiento de reprobación se agranda.

Hebreos 6:17-20 “Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento;  para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.  La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo,  donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.”

Nos Vemos Pronto

 

Aceptación

Imagina un Papá, un buen papá. Uno que es padre de un mal hijo. Tan malo, el hijo, que utiliza su tiempo, su esfuerzo y su vida para gastarlo en drogas, en fiestas y en nada productivo.
El padre no hace más que amarlo y al hacerlo, trata todos los días que el hijo deje de hacer lo que le perjudica.
En cambio, el hijo continúa y continúa y continúa; hasta que el cuerpo no lo soporta más y termina grave en el hospital.
El papá paga por su tratamiento, le cuida y luego de mucho tiempo en cuidados médicos, sale del impase de salud.
Avergonzado el hijo, le dice al papá que lo siente mucho; que fue el amor del papá el que lo ha sacado adelante.
El hijo endereza sus pasos, tratando de agradar a su papá y honrar su sacrificio; pero debido a sus desenfrenos pasados, recae en su patología y muere.

¿Aunque el hijo sea bueno o malo, deja el papá de amarlo?

¿Deja el papá de procurar el bien de su hijo?

¿Le deja “en paz” para que haga lo que quiera y termine dañándose aún más? NO.

La naturaleza del hijo; no define la naturaleza del Padre.

Traigo esta ilustración, para tocar brevemente uno de los aspectos más básicos de la vida. Aceptación.

¿Quién no quiere ser aceptado? En el colegio, en su trabajo, con sus amigos. La sociedad entera ha creado un sistema internacional ficticio para ser aceptados; redes sociales. Vemos la competencia por presentar las mejores fotos, reseñas, pensamientos para obtener aceptación; “Likes”.

De la misma forma en nuestra búsqueda de aceptación, nos hemos persuadido de que el movimiento de derecho de aceptación completa, absoluta e inequívoca de cualquier cosa, es el camino a seguir. Cualquier medida que sea menor que aceptar al otro, tal cual es; como sea que piense, haga y diga; es malo.

En el ejemplo anterior, el papá acepta a su hijo y le ama. Procura lo mejor para él; quiere que deje lo malo; porque le ama y le acepta tal cual, porque le ama también.
El amor no puede definirse en: te amo y te acepto por lo tanto destrúyete si quieres.

Dios nos ama.

Salmos 103:13-14 Como el padre se compadece de los hijos, Se compadece Jehová de los que le temen. Porque él conoce nuestra condición; Se acuerda de que somos polvo.”

La Buena noticia para nosotros es que Dios, como buen papá, nos acepta y nos ama. Como un buen padre también quiere lo mejor y solamente lo mejor para nosotros. En su reino, nada que esté malo va a entrar.

Si eso es cierto, nada corrompido puede alcanzar su trono y nada pecaminoso puede acercársele; sin embargo, Él nos envió una salida. Un método para aceptarnos tal como somos: Un Salvador de nuestras almas.

Déjame ampliarte esto en el siguiente post Ok?

Nos Vemos Pronto.

 

Tiempo II ​

Como dijeramos antes, el tiempo dedicado al Señor no es en vano.

Así tampoco el tiempo que Dios nos dedica viene sin fruto.
Nuestra concepción acerca del crecimiento en el Señor está equivocado.
Muchos utilizamos el argumento de la “antigüedad en el cristianismo” para demostrar que somos más espirituales, mejores personas, más sabios en sus caminos.
La verdad es que eso, es tomar el crecimiento que Dios da y hacerlo parte de nuestro Ego. Creemos que al estar más tiempo, experimentaremos un crecimeinto lineal. (algo así como ir a algún curso en una universidad) Cuando la realidad es que el crecimiento es un suceso que esta 100% ligado a la misercordia y voluntad de Dios.

1 Corintios 3:6-7 “Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.”

Colosenses. 2:19 “y no asiéndose de la Cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios.”

Cuando crecemos entonces?
Si bien, debemos dedicar tiempo en el Señor; es importante entender que no podemos forzar a nuestro Dios a hacernos crecer de la manera que nosotros queremos o esperamos. Nuestras propias experiencias, sentimientos o emociones no son el elemento clave para hacernos crecer.
De hecho, Dios utiliza nuestras circunstancias para cimentar nuestra confianza en Él.
No es hasta que nos encontramos en una situación que no podemos controlar; que nos ponemos plenamente en su manos. No es hasta ese momento, en el que paramos de tratar de crecer por nosotros mismos y dejamos que el obre en nuestras vidas.

Filipenses 1:6 “estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”

Es de nuevo una situación de confianza. No debemos confundir fe, dijimos antes. Fe es certeza. Pero no puede haber certeza si no confiamos. Nuestra confianza en Dios es clave en este proceso que llamamos crecimiento.
Si conocemos a Cristo, si permanecemos en Él y su Palabra; desearemos crecer. Enfocaremos lo que hacemos, en crecer espiritualmente y Él por su promesa, nos dará en su tiempo y medida el crecieminto que nos aproveche.

De que serviría que a un aprendíz de boxeador se le ponga a luchar contra el campeón del mundo? Mientras que si su exposición y entrenamiento es paulatino, así será también su crecimiento.

La meta es ser como Cristo, como Dios mismo. Crees tu que será un proceso rápido, sencillo y fácil?
Si lo comparamos con lo que Dios hizo con Israel:

Exodo 23:29-30 No los echaré de delante de ti en un año, para que no quede la tierra desierta, y se aumenten contra ti las fieras del campo. Poco a poco los echaré de delante de ti, hasta que te multipliques y tomes posesión de la tierra.”

Si conoces la historia; no fue un proceso lineal, ni rápido, ni glamoroso ni mágico;
pero al final, el Dios que ha comenzado la obra, la terminará.

Nos vemos pronto.