Cuando el mensaje pierde el sentido III.

Me quedé pensando un poco más acerca de la realidad invisible que vivimos. Existe toda una maquinaria, la cuál su único proposito es: oponerse a la manifestación de la Verdad de Cristo por medio de las escrituras. Cuantos movimientos conoces que han tratado de parar algún mensaje, que no incluya al mensaje Bíblico? El Imperio Romano, La inquisición española, El humanismo y filosofia atea, El Nazismo y su falsificación de las escrituras, El comunismo de Lenin y el comunismo de Mao,  y finalmente el Secularismo progresivista. Practicamente, desde que el canon de la Biblia (66 libros) que conocemos ahora se terminó, ha sido perseguida.
Quiero que pienses en algo. A quién o qué se persigue? Se persigue al cristiano o al mensaje del cristianismo bíblico? Si respondiste al mensaje, estás en lo correcto.
La parte sobrenatural de la Iglesia no somos sus participantes, ni siquiera somos los “paladines del reino de Dios” No! Lo imprescindible, inigualable, santo, verdadero, inamovible, poderoso: Es la Palabra de Dios. Nosotros nos hacemos partícipes de esta realidad espiritual, al creer, pregonar y predicar este mensaje con nuestra boca y nuestras acciones, por esto somos blancos del enemigo; no por la iglesia a la que nos afiliamos.

Como es costumbre, hemos cambiado la prioridad de las cosas y vemos al cristiano, antes de ver a la Biblia. Claro; el mundo, de hecho, nos va a ver a nosotros; pero ellos no saben hacia donde dirigir su mirada, pues estan ciegos. Nosotros sabemos que lo unico santo, perfecto y puro en la Iglesia de Dios, es Su Palabra.

2 de Corintios 4:5-6 “Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús.  Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.”

El mundo está al revés. Cuando leemos a Pablo diciendo “no nos predicamos a nosotros mismos” y luego vemos el estado de la Iglesia en general, en donde los logos de las iglesias son mas grandes y frecuentes que la exposición a la Biblia; no podemos mas que reir. (por no llorar)
La realidad es que la condición humana es totalmente opuesta a la Santidad de Dios.
Hay Iglesias que se comportan como una recolección de incrédulos ante la adversidad humana, que racionan la ayuda pero aceptan el doble de las ofrendas, que cierran sus puertas para dar cobijo, pero anuncian en alto parlante la misericordia de Dios, que escriben letanías de principios “parabiblicos” inalcanzables y hacen aún a sus propios oyentes, miserables, vacios y esteriles para dar fruto espiritual.

Del mensaje depende todo. No de nosotros.
La Biblia es Dios mandandonos Razón: “Él ya viene, y nos llama al arrepentimiento de nuestros pecados, para poder hacer las paces con Él y pasar la eternidad en su casa: El Cielo”
El mensaje no es el problema. El problema somos nosotros.

Nos Vemos Pronto.

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