El Escándalo del Sermón del Monte 1

Tomó mucho tiempo el cambiar la idea errónea de que la tierra era plana.
La misma “iglesia”, en la edad media, castigaba severamente a quien dijera lo contrario; incluso cuando en la misma Biblia, se nos enseña que la tierra es “redonda”.

Isaías 40:22 “Él está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas; él extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar.”

Caso parecido fue el del sermón del monte, en el cual Jesús, quien es Dios, vino a destruir nuestras ideas erróneas acerca de – Bueno – acerca de todo.

Vimos anteriormente como la interpretación equivocada de la ley -pasada de generación, en generación- causó una deformación institucional en cómo se aplicaba y se aplica la ley. Vimos como el Hijo de Dios, tuvo que venir a re-dirigirnos hacia el camino correcto.  En este extracto del sermón completo, podemos ver que nuestro Señor Jesús está tratando de descarrilar el tren de la religión establecida que lleva a la perdición, al tratar de encaminarnos en su Palabra.

Lo que conocemos como el Sermón del Monte y hemos oido muchas veces, que es reverenciado en los círculos cristianos, y es quizá uno de los trozos de escritura más comentados, debe haber comenzado siendo más bien un mensaje escandalizánte.

Un “hijo” de un carpintero, de Belén, de Nazareth (traducido sería: un obrero, sin renombre, pobre y sin estudios) desafiando la, tradición, religión, cultura y estatus socioeconómico-político-académico de la época.

Miremos:

Mateo 5:1-2 “Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos. Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo:”

Mateo 5:3-4 “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.”

Solo aquí en tan pocas palabras ya tenemos un concepto que desafía nuestras normativas. Aquellos de quienes es el Reino de los cielos es de los pobres en espíritu.

Ahora, no sé qué signifique para ti, el ser pobre en espíritu.
El uso más común y errado de esta definición es la frase: “ser un pobre de espíritu” lo que coloquialmente significa: alguien desanimado, miedoso, pusilánime.
Nuestro Rey no puede referirse a esto, pues en otras ocasiones el ser miedoso, pusilánime o desanimado es censurado.

Deuteronomio 20:8
 “Y volverán los oficiales a hablar al pueblo, y dirán: ¿Quién es hombre medroso y pusilánime? Vaya, y vuélvase a su casa, y no apoque el corazón de sus hermanos, como el corazón suyo.”

Josué 1:9 “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.”

Qué es ser entonces pobre en espíritu? Déjame ilustrártelo:

Romanos 8:16El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.”
Mira que no dice pobre en “Espíritu”, sino en “espíritu con minúscula”.
Nuestro espíritu, es el que debe hacerse a un lado para que el Espíritu Santo reine. Aquellos que tienen poco “espíritu”, ahora diríamos menos Ego, menos yo, menos “mi voluntad”; son aquellos que dejan que el Espíritu de Dios obre en ellos, por lo tanto, el Reino de los Cielos es de ellos.

Cambiemos nuestro pensamiento, enrumbémonos y seamos pobres en espíritu.

Nos Vemos Pronto