«¿Qué he hecho para merecerme esto?»

“Oh Dios qué horror!” Exclamamos cuando algo sale mal. Cuando las cosas van peor y el tiempo de prueba se alarga es casi imposible que nuestra mente no vague por los terrenos de “Qué he hecho para merecer esto?”

A veces son tus circunstancias no modificables, como la pérdida de un ser querido en un terremoto o un accidente automovilístico. A veces por lo que pasamos ha sido a causa de una de nuestras decisiones. Cáncer de pulmón, por haber fumado como chimenea; Un accidente automovilístico por manejar ebrio. Algunas veces nuestras decisiones nos llevan a momentos de aflicción no por algo que necesariamente sea malo, puede ser un examen en la universidad donde tu escogiste estudiar, puede ser el resultado de un juego en el que decidiste participar… en cualquier situación debemos acordarnos de una de las verdades más simples y quizá una de las más olvidadas:

Salmos 119:65 Bien has hecho con tu siervo, Oh Jehová, conforme a tu palabra.”

Dios desea nuestro bien! De hecho revisa tu vida. Cuántas veces te ha hecho Dios bien? Puedes caminar, estás enfermo, estás a salvo en un país cristiano?  Hay mucho por lo que dar gracias, muchísimo.
Si al leer lo anterior pensaste “Y que de aquellos que no pueden caminar, que sí están enfermos o que viven en un país en donde les persiguen por su fe?” “Que hicieron ellos para merecerlo?” Muchas veces no han hecho nada, sin embargo es producto del pecado del hombre, de su naturaleza corrupta y de su poca/inexistente relación con el Dios verdadero.

Dios desea nuestro bien, nos ama. No nos tiene aquí como “conejillos de indias” en algún retorcido experimento. El está pendiente de nosotros, como nuestro buen papá.

Salmos 103:13-14 Como el padre se compadece de los hijos, Se compadece Jehová de los que le temen. Porque él conoce nuestra condición; Se acuerda de que somos polvo.”

Sabe por lo que pasamos, conoce a cabalidad nuestras angustias y aflicciones. Entiende perfectamente la tentación, sabe lo débiles que somos, recuerda nuestra condición de seres humanos. Por lo mismo nos ha hecho una promesa; que él no dejará que nos enfrentemos a nada que no podamos aguantar, más aún nos ha dicho que estará con nosotros, siempre. 

1 Corintios 10:13 No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.”

Tienes dudas? Es normal, somos humanos. Pero mientras más cercana sea nuestra relación con nuestro Dios, mas normal es para nosotros creerle.

Gracias a Dios le tenemos allí, tan lejos como dentro de nuestro corazón, a tan solo una oración de por medio.

Gracias por hacernos bien!

Nos Vemos Pronto.

Qué quieres?

Has oído la expresión: “No tienes ni donde caer muerto”? Si no la has oído o si no es común en tu país, lo que quiere decir es que no tienes nada, nada es tuyo, nada te pertenece.
En nuestro día a día o por lo menos para mantener nuestro ritmo de vida al que estamos acostumbrados, es necesario que poseamos, que tengamos cosas. Si tienes una familia, ya sea que alquiles o seas dueño de una casa, es necesario que la tengas para que tu familia se desarrolle allí. 

Quien no quiere tener propiedades, tierras, casas, cosas?

En los días en los que Dios repartió la tierra a los hijos de Israel, Dios hizo un trato especial con los Levitas, quienes eran los encargados de ofrecer sacrificio ante Dios Ellos eran la tribu de los sacerdotes, los encargados del templo, quienes debían conocer la Palabra de Dios y enseñarla a los demás.

Josué 18:7 “Empero los Levitas ninguna parte tienen entre vosotros; porque el sacerdocio de Jehová es la heredad de ellos: Gad también y Rubén, y la media tribu de Manasés, ya han recibido su heredad de la otra parte del Jordán al oriente, la cual les dió Moisés siervo de Jehová.”

Todos los demás que habitaban Israel tenían una porción que les pertenecía, que era suya. Sin embargo el escritor de Salmos 119 prefería la vocación de los Levitas,  que muchas tierras. Muchos piensan que el escritor era el mismo Rey David, otros que fue Esdras; quienquiera que hubiese sido, y en el caso específico de ellos dos, tenían muchas posesiones materiales y aún así ambos preferían a Su Dios que a lo material, miremos: 

Salmos 119:57Mi porción es Jehová; He dicho que guardaré tus palabras. Tu presencia supliqué de todo corazón; Ten misericordia de mí según tu palabra. Consideré mis caminos, Y volví mis pies a tus testimonios. Me apresuré y no me retardé En guardar tus mandamientos. Compañías de impíos me han rodeado, Mas no me he olvidado de tu ley. A medianoche me levanto para alabarte Por tus justos juicios. Compañero soy yo de todos los que te temen Y guardan tus mandamientos. De tu misericordia, oh Jehová, está llena la tierra; Enséñame tus estatutos.”

Cuando encuentras lo que amas, todo lo demás carece de sentido si lo que deseas no está presente. Piénsalo, si tu familia o amigos o seres queridos no estuvieran contigo; Para qué quieres todo lo que tienes? Con quién lo compartirías? Si lo que amas es al Señor, Entonces de que sirve tenerlo todo, si no está a su disposición? 

Mira al Salmista, toda su vida se encausó en los mandamientos del Señor, por una simple razón: Querer sobre cualquier otra cosa tener comunión con él!

– Quería estar con él (suplicaba su presencia)
– cambió su camino para andar en la Senda de Dios
– Lo hizo rápido, sin atajos y sin demoras
– No le importaron sus circunstancias

Qué bendición tan grande es poder decir: Jehová es mi porción, convencido y contento de poder hacerlo. Gracias Jesús por permitirnos acercarnos y que seas tú todo lo que tenemos y necesitamos!

Nos Vemos pronto

De Regreso al Salmo 119

En la última vez que hablamos sobre el Salmos 119, nos referimos a los versículos 41 al 48. (puedes verlo aquí) En ese trozo pudimos ver los abundantes beneficios que tenemos al confiar en Dios, al creerle y al mantenernos constantes en sus caminos.

Una relación fuerte y estable, ya sea de pareja, de familia o de amistad debe estar llena de comunicación. Sin un diálogo efectivo las relaciones se atrofian, la falta de un continua de trato nos convierte en extraños y nos encontramos más proclives hacer algo que le desagrade a la otra persona.  Lo mismo sucede cuando nos alejamos, cuando le damos “OFF” a nuestra relación con Dios.

En esta ocasión el Salmista nos muestra su constancia, su anhelo, su convicción, pero por sobre todo su voluntad de no alejarse de Dios.

Salmos. 119:49-56 Acuérdate de la palabra dada a tu siervo, En la cual me has hecho esperar. Ella es mi consuelo en mi aflicción, Porque tu dicho me ha vivificado. Los soberbios se burlaron mucho de mí, Mas no me he apartado de tu ley. Me acordé, oh Jehová, de tus juicios antiguos, Y me consolé. Horror se apoderó de mí a causa de los inicuos que dejan tu ley. Cánticos fueron para mí tus estatutos En la casa en donde fui extranjero. Me acordé en la noche de tu nombre, oh Jehová, Y guardé tu ley. Estas bendiciones tuve Porque guardé tus mandamientos.”

Qué se puede decir? Que podemos comentar? Está clarísimo! Nuestro corazón debe ser enseñado a caminar en el Sendero del Señor y eso solo lo logramos a través de Su Palabra y de la enseñanza del Espíritu de Dios que mora dentro de nuestros corazones. Sin su guía y explicación, estamos perdidos. 

Para el Salmista las Escrituras, la Palabra de Dios es consuelo y esperanza; no como bonitas frases que podemos poner en nuestro Facebook, bumper del carro o en nuestras casas; sino como promesas hechas por Aquel que no miente, que no cambia y que va cumplir cada una de sus afirmaciones. 

Es impresionante cuantas de ellas están dadas directamente para nuestra vida del día de hoy, para ayudarnos a comprender su benevolencia, magnifica misericordia y amor que nos tiene. 

No me voy sin antes decirte dos de las promesas que Dios nos ha dejado que más me impactan, me llenan de esperanza y me encantan.

1- Mateo. 28:19-20 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí YO ESTOY CON VOSOTROS todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

2- Apocalipsis. 22:20 El que da testimonio de estas cosas, dice: Ciertamente, vengo en breve. Amén, sea así. Ven, Señor Jesús.

No solo ya viene, sino que no nos ha dejados solos nunca…. No hay nadie como nuestro Dios. 
Gracias Papá! 

Nos Vemos Pronto

Libre, por fin libre.

Hoy hablando con un buen amigo, escuché una frase que creo que describe muy bien los pasajes que siguen en el salmo 119. Mucha gente, viendo su forma inusual de ser le han dicho: “Por tanto [tener a] Dios en la cabeza nunca disfrutarás de la vida” Haciendo énfasis en no poder disfrutar de toda la diversión que el mundo te ofrece. Prácticamente están tratando de decir que una persona que cree en Dios se encuentra encerrado, apresado y sin libertad de vivir su vida de manera plena.

Desde un punto de vista puramente médico “perderse de disfrutar lo que la vida te ofrece” es bien discutible. A largo plazo tendrías que pensar en las repercusiones que cada acción conlleva. Yo no consideraría positivo el disfrutar el cáncer de laringe resultado de fumar; o disfrutar del Sida, resultado de una vida promiscua; o de disfrutar el cáncer de estómago, (o la resaca) después de ingerir bebidas alcohólicas.

Entonces. Podríamos disfrutar de la vida al tener “mucho a Dios en la cabeza”?

Miremos como continúa Salmos 119:45-48 Y andaré en libertadPorque busqué tus mandamientos. Hablaré de tus testimonios delante de los reyes, Y no me avergonzaré; Y me regocijaré en tus mandamientos, Los cuales he amado. Alzaré asimismo mis manos a tus mandamientos que amé, Y meditaré en tus estatutos.”

Asocias tu mandamientos con libertad? A simple vista parece un poco contradictorio no? Sin embargo eso es exactamente lo que el Salmista nos dice. Tendré libertad, pues busqué tus mandamientos. Me parece interesante que veamos el tiempo gramatical de los verbos que se emplean: Tendré (futuro); busqué (pasado). Si lo leemos así, tal cual, el pasaje es muy claro: Yo obtendré un beneficio, porque me he ocupado de hacer una acción… De qué hablo?

Fíjate:
Esdras. 7:9-10 “Porque el día primero del primer mes fue el principio de la partida de Babilonia, y al primero del mes quinto llegó a Jerusalén, estando con él la buena mano de Dios. Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos. “

No has deseado ser ese Esdras? -“Por qué no tu?”, te preguntas. La respuesta es sencilla: Tu aún no, porque no estás listo.
Es impactante lo que se nos dice en este trozo. Deseas la buena mano de Dios en tu vida? Entonces debes prepararte!

Prepararte para:
-Inquirir la ley de Jehová
-Cumplirla
-Enseñarla

De no prepararte, no podrás nunca inquirir su ley y de no hacerlo, jamás podrás ponerte en sintonía con lo que el Salmista esta hablando; esto es equiparar mandamientos con libertad.

Equivocadamente el mundo te ha dicho que Dios esclaviza, que su Biblia lava cerebros y que la Iglesia es un grupo de gente sin opinión, din fuerza y sin valor de vivir su vida por ellos mismos…

No pueden estar mas equivocados. Que libertad es la que tenemos… te lo estaré escribiendo en el siguiente post.

 

La clave es permanecer en Su Palabra

Como vimos en los versículos 41 y 42 del Salmo 119, no solo fue emocionante ver la profecia mas grande de la historia cumplirse, sino que nosotros todavía esperamos por el momento mas glorioso en la Creación: La segunda venida del Mesías Rey, nuestro señor Jesús!
En nuestra caminata a través del Salmo 119 al ver los versículos 43 y 44, logramos comprender que aquellos quienes hemos confiado en el Señor, quienes decimos conocerle, no podemos tan solo emocionarnos por lo que ya pasó; sino también estar contentos y emocionados aún, pues nuestro Rey viene.

Salmos. 119:43-44 “No quites de mi boca en ningún tiempo la palabra de verdad, Porque en tus juicios espero. Guardaré tu ley siempre,Para siempre y eternamente.”

Te recuerdo: El Salmista vivió mucho tiempo antes del cumplimiento de la profecía del nacimiento de nuestro Salvador; sin embargo ves lo escrito? Fe que impresiona, confianza que inspira en un Dios que merece ese tipo de creyentes.
La súplica del Salmista es: No me apartes de Tí! No dejes que mis pensamientos se desvíen, No dejes que mis prioridades cambien, No me dejes. Nosotros ahora tenemos lo que el Salmista pedía: La Palabra de Verdad con Nosotros!

Efesios. 1:13 “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa”

Tenemos la prueba de la profecía del nacimiento de nuestro Señor y tenemos su Palabra disponible, hoy más que nunca. En nuestra computadora, en el internet, en nuestro teléfono, en librerías, en bibliotecas, en la Iglesia…
Fíjate que sin tener todas las facilidades que tenemos ahora, el  compromiso del escritor de Salmos no fue otro más que guardar su Palabra para siempre y eternamente.

Anteriormente hemos leído como el Salmista ha dicho que sus caminos no son rectos. Ha reconocido su falta de Santidad y ha clamado por auxilio.
Cómo pues es que hoy guardará su Palabra fielmente? Cómo es que nosotros, teniendo un camino torcido podemos lograrlo también? 

Santiago. 1:18 “El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.”

Dios en su misericordia, nos ha redimido, no por lo que nosotros hallamos hecho o evitado hacer. El nos ha dado su Salvación preciosa a través de su Hijo Jesús y de su sacrifico en la cruz. Por gracia, por su misericordia, porque esa es su Voluntad.

Permaneces en su Palabra? Confías en ella? Quieres hacerlo?  Hay una promesa para aquellos que confían en Él, que dice:

Isaias. 59:21 Y este será mi pacto con ellos, dijo Jehová: El Espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la boca de tus hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos, dijo Jehová, desde ahora y para siempre.

Cuando Cristo reine, cuando sea coronado como el único y Soberano Rey entonces Él no se olvidará de nosotros, sino que nos confirmará su pacto. Estaremos con Él y su palabra en nosotros para siempre.

Crees ahora que el anhelo del Salmista era el correcto? Crees que vale la pena guardar su Palabra?
Es ese tu mismo anhelo?

Nos Vemos Pronto

Es Emocionante

Salmos 119:41-42 “Venga a mí tu misericordia, oh Jehová; Tu salvación, conforme a tu dicho. Y daré por respuesta a mi avergonzador, Que en tu palabra he confiado.”

Como lo dijéramos antes, Dios no nos desea mal alguno. Más bien ha hecho su plan de Salvación con un único objetivo: Nuestro Bien.

Imagina el momento en el que el Salmista escribía este trozo. Cuantos no hemos anhelado estar allí presentes en el tiempo del Rey David?  O en los tiempos en los que los profetas hacían descender fuego del cielo? Quizá todos hemos soñado con ese tiempo. Curiosamente los que vivían en ese tiempo anhelaban totalmente lo contrario. Ellos querían los tiempos por venir, que las promesas se cumplieran, que el Mesías viniera.

Eso mismo espera el Salmista: Venga a mi tu misericordia y tu salvación!  Hay un claro ejemplo en lucas:

Lucas 2:25-32 “Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él. Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor. Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley, él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo: Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, Conforme a tu palabra; Porque han visto mis ojos tu salvación, La cual has preparado en presencia de todos los pueblos; Luz para revelación a los gentiles, Y gloria de tu pueblo Israel.”

Puedes imaginar la alegría de Simeon? Él sí lo estaba esperando y logró verlo!  La Salvación del mundo estaba allí, la tan anhelada misericordia de la que escribía el Salmista; Jesús, su hijo, la Salvación que viene de Dios.

Nosotros vivimos en los tiempos que los “del Antiguo Testamento” anhelaban. Su Misericordia está disponible para nosotros a través del sacrificio de Cristo en la Cruz. En vez de desear el pasado, pregúntate:  Anhelas el futuro, así como los “del Antiguo Testamento”, Estás esperando ansiosamente la segunda Venida de Cristo con tal intensidad? En el momento que lo veas, será tu reacción como la de Simeon o no?

Pablo, también vivía anhelando el futuro: el cumplimiento de las promesas de Cristo, que están en su Palabra:

2 Timoteo. 4:8 “Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.”

La Corona de Simeon fue tomar en brazos al Señor, verlo y saber cumplidas todas aquellas cosas que Dios había dicho que haría, que ha hecho y que hará.

No hay mejores Palabras
Gracias porque Vino a mi tu Msericordia, Oh Jehová, Tu Salvación conforme a tu Palabra.

Es emocionante no te parece?

Nos Vemos pronto

Pensamientos de Paz

Moviéndonos nuevamente hacia Salmos 119, llegamos a un trozo especial. Claro que lo estaremos viendo de manera más pausada en posts subsiguientes. Pero verlo como un trozo completo, es único y nos reafirma el carácter inigualable de nuestro Dios. Comprender lo que leeremos, es fundamental para poder tener una relación fuerte-madura-estable con nuestro Dios. A pesar que nosotros somos fluctuantes, Él no; sino que mantiene su Palabra, sus Promesas y su fidelidad eternamente.

Salmos 119:41-48 Venga a mí tu misericordia, oh Jehová; Tu salvación, conforme a tu dichoY daré por respuesta a mi avergonzador, Que en tu palabra he confiado. No quites de mi boca en ningún tiempo la palabra de verdad, Porque en tus juicios esperoGuardaré tu ley siempre, Para siempre y eternamente. Y andaré en libertad, Porque busqué tus mandamientos. Hablaré de tus testimonios delante de los reyesY no me avergonzaréY me regocijaré en tus mandamientos, Los cuales he amado. Alzaré asimismo mis manos a tus mandamientos que amé, Y meditaré en tus estatutos.”

Podrá parecer que lo resaltado en el párrafo anterior no tiene mucho sentido. Pero debes ver lo resaltado en dos grupos: lo subrayado,es la consecuencia de tener una buena relación con Dios; lo que esta en negrilla, es aquello que Dios ha hecho, su parte en nuestra relación.
Si lo lees a la ligera, es probable que puedas pasarlo por alto, pero viéndolo detenidamente… repito una vez más: Nuestro Dios es Asombroso!

Que obtenemos nosotros de una buena Relación con nuestro Creador?
– Misericordia
– Respuesta a mi problema
– Esperanza
– Libertad
– Aprobación
– Felicidad
– Voluntad de estar en Tu presencia

Mas increíble es el hecho que nada de lo mencionado arriba es un derecho; como muchos han llegado a pensar. No es ajeno al estilo de pensamiento de esta época el asociar que si Dios es un Dios de amor, entonces debe amarnos. (obviando su justicia, su santidad y su majestad)
Nada de lo enlistado arriba es nuestro derecho, es por SU misericordia y buena voluntad para con nosotros, que podemos gozar de tan grandes bendiciones. (Una relación con el mismísimo Creador de todo!)

Tenemos Misericordia, porque es por SU salvación que somos librados de la Ira. Tenemos libertad por medio de SU palabra. No somos avergonzados, porque Él nos aprueba. Somos Felices porque nos deleitamos en SUS mandamientos.

Es imposible obviar el caracter de Dios en este trozo, pensamientos de paz y no de mal…

Jeremías 19:11“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.”

Nos ama, que más puede decirse? Todos sus mandamientos, son para nuestro bien. No es un amor por interés, no es un amor que necesite ser correspondido para existir. (como el humano que es recíproco) El nos ama y como dijera Juan, el discípulo amado del Señor:

1 Juan 4:19 “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.”

Aun si tu todavía no le amas; Él si y su voluntad es que puedas pasar la eternidad con el en el cielo.

Nos Vemos Pronto

Conoces a Jesús?